domingo, 29 de marzo de 2009

Inversión vanal

He tratado de invertir pensamientos y creatividad, en una fuente que pudiese expresar sin rodeos y con milagros (de vida y poesía), esto que voy a despegar de bocas ajenas.

He intentado vestir un sauce con tus lunares, pero sólo he logrado que el árbol mutile su crecer
y que tu espalda me libre de ruinas.

He intentado recordar los caminos recorridos contigo pero sólo me he encontrado con baldosas,
cansadas de soportarnos, de absorber nuestras miserias y los misterios de las mujeres.

Me he topado con gasolineras, fondos de verdulerías, asientos de colectivo eternamente indocumentados, bancos de plaza fríos como un después.

He intentado comprarle el pulso a un pintor, de asaltar un banco de letras, de lucrar con la sed de un poeta, pero el pintor me ha dicho que el amor no se dibuja: el amor se escribe con enmiendas.

El capitán del barco me ha invitado a sostener el timón, y lo ha engrasado con tinta negra.

Finalmente, el poeta decidió tomar una botella y me preguntó:
- ¿Cuántos versos de tu autoría se retuercen aquí?-
- Los suficientes como para que sean expulsados cuando ya no soportan sus almas- contesté.

"Entonces dobla la esquina y destapa tus manos, que lo importante no es el polvo que cubre a una estrella, sino los ojos que ella penetra"

sábado, 28 de marzo de 2009

Aguda distorsión

Te veo y la fatiga no tarda en nombrarme amo y esclavo de tu irrupción. Sos la insoportable dulzura del abandono, la gota de sangre que tirita en la bayoneta, una prueba irrefutable de que el negro es un color primario, aunque mis ojos se convenzan sólo de ello por las noches.

Tormento audaz, intrépido y perpetuo que ingresa con sigilo y despierta con estampidos de voces ajenas, de lenguas de acero y oídos rellenos de lodo, de tierra sucia, mojada y espesa, que contagia los ruidos de los aviones que entorpecen el cielo y ensordecen el suelo. Así, nunca temeraria pero siempre estoica, siempre primando a la razón sobre las pasiones nocivas de los hombres, que llevan a construir rejas y castillos de piedra, impenetrables como el mismísimo acertijo que escondes detrás de tu frente.

No logro comprenderte, lo admito; tantos disfraces y nunca un carnaval, tanto regocijo en mis núcleos amigdalinos y nunca un pasaporte legal. Yo no sé a que mundo pertenecés, donde te conocí, quién te envió y cómo me libro de vos. He preguntado a cada adoquín de mis leguas cómo han hecho para expulsarte de sus hombros, y ni ellos han podido responder; no porque no se hagan entender sino porque están rotos de hartazgo, de mirar el mundo desde abajo y ser bautizados con besos de estrellas y orina de animales, en ese sentido y con esa precisa contradicción. Mudos de simbología ya ni intentan siquiera escaparle al cemento que los condena: no saben cómo, pero el rocío de ciertas madrugadas (viejas pero nutridas) los han ayudado a escurrirse de preguntas. Sólo eso me pueden transmitir, y después...algunos apagan sus párpados y otros encienden su coraza.

En cierta ocasión me han prometido tu alma, probar tu misterio, beber tu veneno y yo, a su vez, había prometido jugar con vos, estropear tu vida, tus recuerdos, tus ilusiones y hasta tu cuerpo. Tan cerca te tuve que me ví siendo tu primer asesino. No sé cuántos te han deseado el exilio eterno de esta saga infinita, tampoco me interesa conocer esa estadística: sólo quería girarte los tobillos y como siempre, terminé enfermo de incongruencias.

Ahora soy un paracaidista incierto. Me quemo los brazos y las piernas para borrar tus marcas pero es inútil; sé que ríes cuando reconozco tu victoria, pero no olvides que aún soy tu esclavo, y mientras mis átomos y los tuyos sigan estallando, seré el eterno cerrajero de mis cadenas, que prueba una y otra llave para huir desaforado.

Mientras vos te distraes compilando derrotas, yo voy apilando eslabones perdidos, que se te caen al voltear el sarcasmo y reemplazás (inútilmente) con viejas cerraduras, ya por mí abiertas, ya por mí desplazadas.

La tinta del rímel (esa noche creí a este misterio ser desagradable)

Te ví recorriendo las hojas de un periódico vencido, amarillento, pareciendo querer encontrar otra forma más inteligente de restar el tiempo. Hasta ese momento creía que tu boina era el único misterio que escondían las hendijas de tu pelo y también, que jamás en la vida ibas a voltear la mirada hacia la pared buscando un ángel capaz de beberse tu café.

Yo no era precisamente un ángel, pero tenía alas para guardarte en mi sobretodo, detrás de mi máquina de escribir, y una especial y seductora forma de callarte la rutina con sólo abrir mi boca y cerrar mil lágrimas.

No recuerdo bien si fue tu pié o mis libros quienes quisieron armar semejante alboroto luego de que una tormenta espantara al hombre de rojo que entraba por la puerta. Nadie en el lugar advirtió tales acontecimientos, pero vos y yo entendimos que había una, al menos una forma de jugar a las damas sin fichas ni tablero.

Nunca supe tu nombre ni quise saberlo porque aún no había lanzado mi última bocanada de humo. Después de todo, ibas a ser sólo un pretexto para llenar renglones... y horas...y exilios de la realidad. Después de todo, jamás ibas a saber de mi enfermedad, de mis monopolios, de mi destreza para llamar la noche y mi llanto de niño asustado por el grito de los canillitas.

Me bastó sólo el cristal de tus ojos para entender que podía acompañarte y que no había persona en el mundo capaz de tejerte una manta para discutir las verdades, verdades que precisaban ser parte de tus manos y de tu tiempo subjetivo.

Hasta ese momento, sólo había podido hacerte sonreir señalándote a un hombre disfrazado de Santa Claus en pleno mes de Julio, y tu boca... tu boca pronunció sus primeras palabras: " si me sacás del pantano, te regalo tres ases de dudas", y como de dudas había pasado más de medio siglo llamándolas, tres no venían mal para abrir nuevas refutaciones.

Fue algo breve: lo que lleva beberse dos cafés y entrar en sueño, pero duró tanto que ya ni los taxis paraban subiendo prostitutas, y creeme si te digo que soñaba con hoteles: no para negociar temperaturas, sino para borrar del mundo cualquier rostro y sonido que no fuera el de nuestras pieles cansadas de viajar en subterráneos.

Recuerdo que te gustaba el sonido que hacen los pocillos sobre el metal tanto como las rosas amarillas. Así de mentirosa y contradictoria eras, y yo no lograba despertar de un sueño que venía acumulando poco más de un año, cuando afilando un verbo me corté una encía y dejé escapar el último resto de melancolía, que tanto me servía a la hora de escaparle a los falsos abrazos.

Me pediste un cigarrillo que nunca encendiste y me contaste cuándo había sido exactamente la última vez que habías visto la tarde morir junto a un gorrión, que odiabas las jaulas, los viveros y las bocinas y también, que nunca pero nunca debías esperar un tren sin ántes haber pensado en la idea de que el próximo tendría LA respuesta.

Pudiste ver al 133 detenerse y sentí mi vejiga a punto de explotar. No dijiste chau sino "hola" y corriste hacia la calle ciega como un vampiro para treparte al autobús.

No quise mirarte: caminé hacia el baño y me miré al espejo. En la puerta de madera pude leer algo irónico pero ineludiblemente dirigido hacia mí: "puede que hayas dejado escapar al amor de tu vida por buscar las palabras justas para decir "quedate"" y juro que no era ese mi caso (aunque lo haya pensado), porque en vez de decirle "quedate" le hubiese dicho "nunca me olvides".

domingo, 22 de marzo de 2009

Ayer refuté una leyenda...

Son las siete, las ocho, las nueve de la mañana. Demasiado temprano para sentirme huérfano, demasiado temprano para encontrar mi alma destrozada...demasiado temprano para que vuelva a ser noche.

Vengo de un viaje alucinado, de serme imposible distinguir ficción de realidad, sueño de vigilia.

No me salen las letras, las palabras; no me sale el verbo amar y las paredes me consumen el oxígeno y el optimismo. Me cuesta escribir que las sombras me derriban la cien, que odio las risas respondiendo a lágrimas, que me falta un mundo para caminar de pié y que, sin embargo, podría ser la chispa que encienda el verano, la cobardía, la hipocresía y a esta puta sociedad. De tantos giros que doy en la cama podría decir que ya he hecho una réplica de mis inocencias y también, de mis tempestades.

Dicen que soy oscuro al escribir y yo pregunto: ¿Cuánta verdad hay en la luz?. Aquellos que no se preguntan, que no dudan, que ignoran los hilos que los manipulan vivirán eternamente en la caverna... y después el oscuro soy yo.

El tiempo pasa como una gota en un saco de suero: me retumban los oídos y me asquea el rostro de mis padres esperando de mí siempre un milagro que los haga sonreír, porque no entienden de pájaros flotando en el infinito, porque son el germen del miedo, porque no saben como salvarme de tantas horas muertas, de tanta nicotina trepando por mis poros y tampoco saben que hoy, sencillamente, no quiero ser salvado.

Puedo ser un aserradero activo cuando abro mi boca, pero pocos o casi nadie comprende que de allí nace una criatura que va tomando forma con el paso del tiempo, que mis ojos son el reflejo de mi alma y que hay sólo una mujer en este mundo que merece ser salvada y claro, con su necedad de atrincherada y utópica, con todas las distorsiones y texturas que ha escuchado salir de mis labios, aún así prefiere saltar conmigo de la popa de un barco que se hunde, llevándose los lujos de una sociedad que debiera ser despojada de todos sus bienes.

Se me secaron los lagrimales, las ilusiones. Tengo un rumbo, lo sé, pero siento ganas de perderme en horizontes sin futuro y a la vez creo que soy delicadamente masoquista y no entiendo el orígen de tanta desgracia. Sé que voy 50 kilómetros más que el destino y los infiernos que mi cabeza proyecta, y que estoy cansado de padecer gentes inmaduras que viven bajo el imperio del goce, creyéndose acompañada por una multitud de individualidades, creyendo que la paz es condena y la música tan sólo un estímulo para el cuerpo.

¿Qué sabrán del cuerpo, de sentir la sangre arder junto al ombligo de una mujer? ¿qué sabrán acerca del orgasmo, única tramitación exitosa del vacío? ¿qué sabrán lo que significa tener sueños de niños y cumplirlos siendo un hombre?.
No saben lo que es despertar una mañana junto al sueño realizado, con sus luces y contrastes; no saben lo que es pulir las noches esperando un milagro. No saben que no soy una vela mojada aunque aparente vivir en una mansión forrada en vampiros; no saben que sus vidas declinan y sonríen para que mamá y papá festejen un nuevo deseo realizado y por tanto, brutalmente impuesto. No saben porque no quieren quitarle el velo al patio trasero y ver con sus propios ojos, la inmundicia que habita en sus corazones: llevan el récord de espejos destrozados...y el pulso del televisor.

Me duele el alma y creo que hoy no existe remedio capaz de subsanar tanta mentira, tanto insomnio. A veces quisiera llenarte el cuerpo de fracasos para que entiendas que la vida no es matemáticas, ni mis brazos los ejes de tu existir. A veces quisiera borrarte el nombre y mudarlo a otra contradicción, ahogarte en verdades, dejarte sola en un cuarto oscuro y verte palidecer y arrancarte los oídos por no querer sufrir la soledad.

A veces quisiera, tan sólo y sencillamente, no haberte conocido jamás...

Sí, soy demasiado incisivo para tu mente en vías de desarrollo. No puedes dar dos pasos sin sentirte el último resabio de indigencia; no tienes máscara capaz de distraer tu estupidez, tu falta: ¡ NO TIENES VIDA POR FUERA DE LOS LÍMITES GRAVITACIONALES !

Ahora voy sintiéndome un héroe con esencia de algodón; no sé cuántas luces prenderé y apagaré de aquí en adelante, pero sí sé que los pronósticos nunca son acertados, y pretender despejar esa duda es algo cercano a encontrar la génesis misma del universo.

sábado, 7 de marzo de 2009

Luces Prestadas IV

" I BELIEVE, WHATEVER IT DOESN´T KILL YOU,

SIMPLY MAKES YOU...

¡¡ STRANGER !! "


The Joker in "Batman the dark knight"

A las horas que vuelvo humillado

Y te vuelco un litro de soledad sobre la espalda
y me dejas cortando semillas de los árboles.

Te pregunto sobre tus viajes a los misterios,
te exijo una mirada, te espero,
me vuelvo autopista,
castor envenenado,
un martillo de cera y plomo explotando estrellas.

Y camino y me freno, y giro y te percibo,
te sigo, te busco, me adiestro y te odio
te odio como se odian los perros,
como el aire lucra el vuelo de un pájaro,
Te ODIO como un muerto odia al forense,
como las gotas odian al suelo y mis ojos a tu ombligo.

Y no eres más que puta suerte, más que un invento de ayer,
no eres más que un sueño hecho ideal.
Si eres o no eres...
Algo debe haber detrás de tus pupilas,
detrás de los vuelcos insoportables,
detrás de las palabras que nunca llegan a ser canción,
DETRÁS DE LA RISA QUE OPACA TU AGONÍA.

Y sé que no puedes caminar sin torcer un tobillo,
que las medias y los zapatos te sobran por todos lados,
que no puedes llamar dos veces al cartero
ni comerte todos los pecados del mundo.

Sé... sé que hay infusiones rodeando tus manos,
que la música te lastima los oídos
y las palabras detonan tu razón.
Sé que te has subido al hueco de una nube
Y NO TIENES PLUMA PARA APROPIARLA.
Sé que río viéndote caer, ahogada por el tiempo y la húmedad.
Que el humo de los bares te agujerea la piel.

No eres un nombre, ni un apellido,
ni un cuerpo,
ni un alma.
No eres ni un sentido.
No eres proverbio, ni acción,
NO ERES NADA y por serlo, tienes existencia.
Porque te puedo nombrar y hacerte morder todas las hojas de un libro,
porque puedo desmembrarte con sólo mirarte
y puedo arrastrarte y sobornarte con perfumes.

Si quisiera podría llamarlo a Ernesto
y preguntarías ¿quién eres?.
Si quisiera, podría venderte el alma
...y no te darías cuenta...
Y, si quisiera, podría usar mi disfraz y dejarte tendida en la cama
y no volverías a ver mi sangre corriendo por tus venas,
no podrías volver a inyectarte mis hormonas,
mis deseos, mis sonidos y mis silencios,
...y cómo odias y amas mi silencio.

No eres vida, ni muerte,
no eres siquiera resurrección, espejo deformado:
ERES LA MADRE DE LAS PROYECCIONES SOCIALES.

Y tengo una brisa semántica esperando a tu olvido,
o a tu recuerdo,
o a todas esas repugnantes vueltas que das para nombrarme,
para hacerme estribillo y luz de luna.
Para callarme pidiéndome un beso
o una linterna que barra tus miedos.

Me sobran tempestades...
y no tengo tiempo para desesperar.

Luces Prestadas III

"Daños"
(Autor: Callejeros)

Quiero gritar, pero el dolor calló mi voz,
quiero sentir, PORQUE NO SIENTO EL CORAZÓN,
quiero inventarme un mundo de calor,
¡¡¡¡QUIERO VIVIR, METIDO EN MI CANCIÓN!!!!

Crecí llorando promesas rotas,
y así aprendi a (*cumplir) las propias,
a elegir bien a quien querer,
Y A MENTIRME PARA CREER.

Voy a hacer base acá,
VOY A PERDER LA CALMA,
ES MI SOLEDAD,
la que con un hijo, sanará,
...o eso espero yo...

¡¡NO QUIERO MÁS ENGAÑOS!!

¡¡NO QUIERO DAÑOOOOOOSSSSS!!


¡¡NUNCA MÁS!!.


Quiero viajar, BUSCANDO ALGO DE AMOR,
QUIERO SABER, SI TENGO ALGÚN VALOR
Las marcas sucias que el pasado me dejó,
van a ser sólo un mal recuerdo y no mi sol.

Dormí sin cuentos comí las sobras,
de padres lerdos y MADRES SORDAS,
aprendí así, a no querer,
y a mentir para pasarla bien.

Voy a hacer base acá,
VOY A PERDER LA CALMA,
ES MI SOLEDAD,
la que con un hijo, sanará,
...o eso espero yo...

¡¡NO QUIERO MÁS ENGAÑOS!!

¡¡NO QUIERO DAÑOOOOOOSSSSS!!


¡¡NUNCA MÁS!!.


(...) ¡¡DAÑOS NUNCA MÁS!!


Nota: lo escrito en negrita ha sido voluntariamente puesto de ese modo y debe leerse con las muelas mordidas y la mirada de un cíclope.

* modificado: de no cumplir a cumplir