A las horas que vuelvo humillado
Y te vuelco un litro de soledad sobre la espalda
y me dejas cortando semillas de los árboles.
Te pregunto sobre tus viajes a los misterios,
te exijo una mirada, te espero,
me vuelvo autopista,
castor envenenado,
un martillo de cera y plomo explotando estrellas.
Y camino y me freno, y giro y te percibo,
te sigo, te busco, me adiestro y te odio
te odio como se odian los perros,
como el aire lucra el vuelo de un pájaro,
Te ODIO como un muerto odia al forense,
como las gotas odian al suelo y mis ojos a tu ombligo.
Y no eres más que puta suerte, más que un invento de ayer,
no eres más que un sueño hecho ideal.
Si eres o no eres...
Algo debe haber detrás de tus pupilas,
detrás de los vuelcos insoportables,
detrás de las palabras que nunca llegan a ser canción,
DETRÁS DE LA RISA QUE OPACA TU AGONÍA.
Y sé que no puedes caminar sin torcer un tobillo,
que las medias y los zapatos te sobran por todos lados,
que no puedes llamar dos veces al cartero
ni comerte todos los pecados del mundo.
Sé... sé que hay infusiones rodeando tus manos,
que la música te lastima los oídos
y las palabras detonan tu razón.
Sé que te has subido al hueco de una nube
Y NO TIENES PLUMA PARA APROPIARLA.
Sé que río viéndote caer, ahogada por el tiempo y la húmedad.
Que el humo de los bares te agujerea la piel.
No eres un nombre, ni un apellido,
ni un cuerpo,
ni un alma.
No eres ni un sentido.
No eres proverbio, ni acción,
NO ERES NADA y por serlo, tienes existencia.
Porque te puedo nombrar y hacerte morder todas las hojas de un libro,
porque puedo desmembrarte con sólo mirarte
y puedo arrastrarte y sobornarte con perfumes.
Si quisiera podría llamarlo a Ernesto
y preguntarías ¿quién eres?.
Si quisiera, podría venderte el alma
...y no te darías cuenta...
Y, si quisiera, podría usar mi disfraz y dejarte tendida en la cama
y no volverías a ver mi sangre corriendo por tus venas,
no podrías volver a inyectarte mis hormonas,
mis deseos, mis sonidos y mis silencios,
...y cómo odias y amas mi silencio.
No eres vida, ni muerte,
no eres siquiera resurrección, espejo deformado:
ERES LA MADRE DE LAS PROYECCIONES SOCIALES.
Y tengo una brisa semántica esperando a tu olvido,
o a tu recuerdo,
o a todas esas repugnantes vueltas que das para nombrarme,
para hacerme estribillo y luz de luna.
Para callarme pidiéndome un beso
o una linterna que barra tus miedos.
Me sobran tempestades...
y no tengo tiempo para desesperar.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio