domingo, 28 de junio de 2009

Luces Prestadas VIII

Soñando despierto
Autor: El Bordo

Borracho en mi ciencia no puedo ver mucho más,
MIS OJOS SE OLVIDARON CÓMO HABÍA QUE MIRAR,
(nunca fue lo mismo)
ME DISTE EL SILENCIO...

SENTADO, ACOSTADO, NO TENGO REMEDIO,
VOY A CONFUNDIRME Y QUIZÁS YA NO PIENSE MÁS,
A VECES ESTAR DONDE NO CORRESPONDE ESTAR,
TE PUEDE HACER VER LO QUE SIEMPRE VA A HACERTE MAL.

No busques respuestas en el envase,
no gastes canciones en relucir vanidad,
¡ NADIE VA A ROBARTE SI ESTÁS EN MIS SUEÑOS,
NADIE VA A ALCANZARTE SI SÓLO YO LLEGO ALLÁ !.

Borracho en mi ciencia no puedo ver mucho más,
MIS OJOS SE OLVIDARON CÓMO HABÍA QUE MIRAR,
(nunca fue lo mismo)
ME DISTE EL SILENCIO...

PERDIDO EN LAS VUELTAS QUE NUNCA VOY A DAR,
¡ Y EL MIEDO EN EL AIRE CON TODA SEGURIDAD !,
que estés paranoico no te puede afirmar,
que nadie vigila los pasos que caminás.

Soñando despierto no puedo ver mucho más,
MIS OJOS SE OLVIDARON CÓMO HABÍA QUE MIRAR,
(nunca fue lo mismo),
me diste el silencio para aprender a escuchar,
SOÑANDO DESPIERTO LO MISMO DA.

sábado, 20 de junio de 2009

Lobo silbaba la mañana

Y un día volvió a surgir la magia, efímera, como todo lo que surge aledaño al misterio, cercano a la génesis de un nuevo horizonte.
Noches en desvelo, de grillos embriagados surcando las tintas, de árboles y ramas trepando hasta el cielo y lunas de ceniza y girasol. Lunas con brillo autónomo y versos abstractos.
Sonaba extraño el resplandor, indescifrable, pero supo creer en las mentiras menos mentirosas y arrimarse con cautela al hombro del amor, y también del dolor. Jodidas y sabrosas mezclas interlineadas; recetas más costosas y eficaces que dormir con las perillas de gas abiertas hasta que ya no quede ningún rastro de apatía...o soledad.

Sentía miedo y a la vez, seguridad. Confiaba en su instinto animal humano, en las tardes ganadas huyendo de la rutina y también, del pasado. Confiaba en el despertar, en soñar con los labios abiertos y la mente a 70 kilómetros más allá del cuerpo. Confiaba en aquellos viejos despertares junto a un cuerpo desnudo, aún dormido y brillando como regalo navideño en pupilas infantes.
Sonreía sin comprender dicha situación. Buscaba y buscaba explicaciones y, como en más de una vez, no la hubo para las cuestiones latentes. No la hubo porque interferían mentiras, y dudas rumiantes. No la hubo por ser la víctima fatal de un crimen cometido en secuencias: secuencias vistas desde un andén, inmóviles y caóticas.

Y la cordura le rodeó la mente como un bombín, como las estrellas muertas que caen sobre el césped y no vemos por ser irrisorios, por no violar juramentos que empiezan un Lunes y terminan un Viernes.
Supo hacer callar el grito de un niño y también, quebrar una ilusión vanamente construída. Tal vez de ella se haya llevado una de las peores y también de las mejores enseñanzas: "el amor no es una palabra: es un argumento sostenido a través del tiempo." Lo demás, son sortijas ofrendadas por el calesitero.
No era un sombrero de paja: era un liso y llano sombrero que encajaba en sus cienes, sin poros, sin arrugas, sin molestias. Se sentía cómodo erigiendo nuevamente una estrucutura, capaz de soportar el incendio intencionalmente provocado. Se veía bien apoyando sus pies en el asfalto, aunque algún temblor azotara sus rodillas, se veía bien defendiendo sus palabras y sobre todo, su corazón.

Lobo durmió tranquilo, por vez primera en sus largas pesadillas ociosas. Zumbaba con el timbre del recreo y odiaba ser un triste gomero, pero las voces le quemaban el pelo y ya no tenía más milagros guardados en el cajón. No los precisaba, ni los extrañaba. Allí se habían quedado, extintos en las muelas de un vagón perdido, y sin boletos de vuelta.

Lobo aulló en la mañana...
y un tango helado frunció su seño...
y la música mordió sus labios.

sábado, 6 de junio de 2009

Digresión

Veo arañas trepando los pasillos
saliendo de tu cuerpo desnudo,
impaciente,
prudente de ser testigo de un crimen
que llega hasta el vacío,
se vuelve constante
y a la vez,
pensativo.
Soy luz de recuerdos
y un trazo esquivando inviernos.

Veo un muelle perdido,
a punto de ser comido a golpes,
a gritos,
a punto de ser tiniebla,
y espacio,
y fueye,
y otra vez vacío.
Veo un furgón cargado de esclavos,
rodeando un pasamanos,
buscando testigos falsos
que salven su esperanza,
de volver a ser mentira
de volver a estirar alcancías
y quedar cubiertos de polvo
en medio de la lucha fortuita
entre Amo y Esclavo.

Pierdo los zapatos de arlequín,
me enveneno en cristales porosos,
revueltos de miedos y escombros:
todo es escombro,
y también nacimiento.
Veo un zorzal
buscando un pasado,
un niño trepando a un barco,
veo a los 650 mortales
caer rendidos ante el dinero
y morir frente a su entierro.

No hay mucha luz, no hay encierro
que valga un gramo de ciencia
en este pecado espeso.
Rondas, copas, agujeros,
piernas, pechos, sombras.
Todo es un círculo de letras,
un rugido de palabras,
un camino de estrellas.

Y vuelo hacia los techos
que derraman espuma,
que invitan a ser chimenea,
Vuelo hacia los lunes con gusto a resaca,
hacia las llamas prendidas de tu espalda,
Vuelo...
como vuelan los cometas,
sin ojos, sin uñas,
vuelo buscando una h
que no sea muda.

Sin ser sincero,
me espero sentado en la estación,
sin cero, con uno,
¿conmigo?
¿con quién?...