viernes, 3 de julio de 2009

Retorno insaciable de historia

Vuelven,
cuando parece que todo el humo
se escapa por el cielo,
cuando los micros nos aguardan,
cuando las horas están de nuestro lado
ellos vuelven...

No sabemos si los llamamos,
si surgieron mirando de reojo,
si los vemos ahí, pero no nos tentamos,
si empezamos "la dieta de la mente",
No sabemos darle forma, ni orígen,
pero están,
y vuelven.

Vuelven cuando el saco parece nuevo,
cuando ya no hace falta cocer la pelota,
cuando todas las señoritas nos guiñan un ojo,
cuando un conductor nos cede el paso,
Vuelven...

Vuelven a decirnos que la vida cuesta apariencia,
vuelven a enfermarnos la cabeza,
vuelven a llevarnos a los suburbios de la conciencia,
a creer que todo fue una utopía, un sueño mal diagramado,
vuelven a torearnos frente al espejo,
a ocuparnos de viejas heridas,
de labios que parecían haberse compuesto,
de encontrar calor sólo bajo el sol,
junto a la chimenea.

Vuelven a decir presente
todos aquellos miedos fundidos bajo tierra,
bajo un presente eterno, perfecto e imperfecto,
bajo un beso oficiando de medicina.

Vuelven a hacernos estallar en dudas,
en caminos ya andados
sin ganas de volver a tropezar,
sin ánimo de más derrotas
porque ya hay una,
o varias,
que nuclea a todas las demás derrotas.

Vuelven esos miedos a volvernos la cara,
a despreciar las fiestas y las máscaras,
vuelven a trepar los horarios,
a pedirnos rectitud, tolerancia,
sublimación,
Vuelven a recordar nuestros accidentes,
nuestro pasado
y sus huellas imborrables,
como hierro marcando la piel de un animal,
así: dueño de nosotros,
palacio infernal de heridas mal curadas.